Qué es un avalista y qué riesgos asume quien avala una deuda
Un avalista es una persona que se compromete a pagar tu deuda si tú no lo haces. Sirve a la entidad que presta el dinero como garantía adicional, pero para quien avala supone asumir un riesgo real: puede acabar pagando una deuda que no es suya, con su propio patrimonio.
Qué dice la ley
En el Código Civil, la figura se llama fianza y quien la presta es el fiador. El artículo 1822 la define así: por la fianza se obliga uno a pagar o cumplir por un tercero, en el caso de no hacerlo este. Además, el artículo 1911 recuerda que del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros. Eso significa que el fiador no responde solo con lo que tiene hoy, sino también con lo que pueda tener mañana.
Fianza simple y fianza solidaria
- Fianza simple: el artículo 1830 establece que el fiador no puede ser obligado a pagar sin que antes se hayan agotado los bienes del deudor. Es el llamado beneficio de excusión.
- Fianza solidaria: según el artículo 1831, la excusión no tiene lugar si el fiador renunció a ella o se obligó solidariamente con el deudor. En ese caso, el acreedor puede reclamarle la deuda directamente, sin esperar a perseguir antes al deudor.
En la práctica, muchos contratos de préstamo incluyen esa renuncia o la solidaridad, así que conviene leer la cláusula antes de firmar. Si hay varios fiadores de la misma deuda, el artículo 1837 dice que la obligación se divide entre ellos, salvo que se haya pactado expresamente la solidaridad.
Un ejemplo con números
Un ejemplo hipotético: una persona pide un préstamo de 12.000 euros y su padre firma como avalista solidario. Tras pagar durante un tiempo, el prestatario deja de pagar cuando aún debe 7.000 euros. La entidad puede reclamar esos 7.000 euros, más intereses y costes pactados, directamente al avalista. Si este no puede pagar, su deuda también puede reflejarse en los ficheros de morosos y afectar a su capacidad de conseguir financiación.
Antes de ser avalista, o de pedir uno
- Pregúntate si podrías pagar la deuda entera con tus ahorros, porque en el peor caso tendrás que hacerlo.
- Pide copia del contrato y comprueba si la fianza es simple o solidaria, y si es por todo el importe, con intereses y gastos.
- Valora que ser avalista puede reducir tu propia capacidad de endeudamiento, porque la entidad lo tiene en cuenta al estudiar tu solvencia.
- Si pides tú el aval, calcula antes si podrás pagar las cuotas, por ejemplo con la calculadora de préstamo personal.
Errores comunes
- Pensar que avalar es solo «una firma» sin consecuencias si el deudor paga con normalidad.
- No leer si el aval cubre intereses, comisiones y costes de reclamación además del capital.
- Avalar sin informar a la familia, cuando el patrimonio puede ser compartido.
- Creer que el aval termina automáticamente: depende de lo pactado y de las modificaciones que se hagan al préstamo.
Términos relacionados
Herramientas: prueba la Calculadora de préstamo personal y la Calculadora de hipoteca con tus propios números.
Fuentes oficiales para comprobar los datos
Las cifras y condiciones pueden cambiar. Antes de tomar una decisión, contrástalas en las fuentes oficiales:
Aviso importante: este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoramiento financiero, fiscal, legal ni de inversión personalizado. Antes de tomar decisiones relevantes sobre tu dinero, consulta con un profesional. Más información en nuestro aviso legal.